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Crónica del directo: Eesti Laul 2016

Estonia celebró la noche de sábado su selección nacional para Eurovisión, el aclamado Eesti Laul, que este año se ha realizado más a lo grande que nunca. Un total de 5300 personas se reunieron en el Saku Suurhall de Tallin, que en su momento fue sede eurovisiva, para asistir en directo a la final de un Eesti Laul que prometía no defraudar.

La noche empezó, como no podía ser de otra forma, con la actuación de los grandes vencedores de la anterior edición, Elina Born y Stig Rästa, quienes después de llevarse la victoria del Eesti Laul y un séptimo puesto en el Festival de Eurovisión en Viena con Goodbye to yesterday, han visto cómo sus carreras musicales han despegado de forma imparable en Estonia, donde ya son figuras destacadas del mundo de la cultura y el espectáculo. Eso sí, tras apenas un minuto de actuación, Elina y Stig fueron interrumpidos por los presentadores de la gala, los humoristas Märt Avandi y Ott Sepp, que cambiaron el tono de lo que parecía ser un inicio de gala suave y predecible para convertirlo en un espectáculo de luces de neón, acróbatas y animadoras, todo amenizado con una versión tecno de Goodbye to yesterday.

Presentadores del Eesti Laul 2016

© ERR/CJ Kask.

Con un público bien motivado, llegó el momento de presentar a los contendientes y pasar a las actuaciones. La encargada de abrir la velada fue Laura con Supersonic, una actuación mediocre cuyo elemento más destacable fue el vestido iluminado de la cantante, que intentó suplir con golpes de cadera y aspavientos sus carencias en cuanto a voz y calidad de la canción. A continuación fue el turno de Go Away Bird, un grupo hípster, cuya cantante imposta voz ronca – y actitud de rockera-, con el tema Sally que, a pesar de que funcionó bien en directo, quizás carecía de potencia y su cantante, de carisma. Mick Pedaja fue el siguiente en tomar el escenario y sin duda fue uno de los favoritos del público en el Saku Suurhall. Con su tema Seis, interpretado en estonio con una fuerza vocal que impresionaba en el directo, Pedaja se metió al público en el bolsillo con su intensa interpretación y una puesta en escena en la que su propio cuerpo se convertía en el universo a través de unas proyecciones que lo dejaron en la obscuridad más absoluta.

A continuación pasaron por el escenario Grete Paia con Stories untold y Kéa, con Lonely boy, con sendas canciones predecibles y mediocres, y que no impresionaron a un público que esperaba con ansia al gran favorito de la noche, Jüri Pootsmann. El joven cantante, apadrinado por Stig Rästa –coautor de su canción-, se llevó la ovación más sonada de la noche tras pasar por el escenario con Play. Su estilismo impecable y una puesta en escena sencilla pero impactante fueron claves en el éxito de la actuación. Kati Laev y Noorkuu fueron los siguientes en pisar el escenario con el segundo tema en estonio de la noche, Kaugel Sinust, que no consiguió despertar demasiado interés en el público.

Otra favorita la audiencia fue Kristel Aaslaid con Cartoon, que se presentaban con Immortality, y que esperaban sorprender con una puesta en escena en la que la cantante únicamente aparecía al final de la actuación, con un pintoresco vestido hecho de sensores de movimiento. Hasta ese momento, la única presencia en el escenario era un montaje de vídeo en el que una princesa de dibujos animados al más puro estilo Frozen cantaba y bailaba la canción, en lo que pareció una continuación de Heroes de Måns Zelmerlöw, por aquello de que todo héroe necesita una princesa.

Y si la cosa se estaba poniendo seria, llegó Meisterjaan y su impronunciable Parmupillihullus y cambiaron totalmente el color de la noche con una divertida puesta en escena, al más puro estilo maestro zen, que puso en pie el Suurhall y sin duda fue otra de las grandes favoritas del público. La audiencia agradeció con un cálido aplauso un toque de color entre tantas baladas y canciones Disney. Finalmente I Wear* Experiment con Patience, un buen tema con toques folk al que le faltó potencia en el directo y que llegó en un momento en el que el público esperaba ya con impaciencia el resultado final.

Después de un variado acto intermedio, en el que el gran protagonista fue el joven finlandés Isac Eliott, una especie de nuevo Justin Bieber que convocó en el Saku Suurhall a multitud de niñas y adolescentes, y tras la actuación de Maarja-Liis Ilus e Ivo Linna, que celebraron en el escenario el vigésimo aniversario de su paso por Eurovisión con Kaelakee Hääl, llegó el momento de las votaciones del jurado. Tras una intensa pugna por el primer puesto, Jüri Pootsmann se convirtió en el favorito del jurado profesional, seguido de cerca por Mick Pedaja y Cartoon feat. Kristel Aasaid. La cosa estaba igualada y estaba claro que el público iba a tener la última palabra. En este caso, los favoritos fueron de nuevo Jüri Pootsmann, Cartoon feat. Kristel Aasaid y –sorprendentemente – Laura, que pasaron a la superfinal y de nuevo fueron sometidos a votación popular.

CARTOON & Laura

© EER/Andrei Ozdoba.

Finalmente, Cartoon y Kristel y la princesa no acabaron de convencer a la audiencia y la cosa quedó entre la sobriedad y elegancia de Pootsmann y la extravagancia y las luces de neón de Laura, dos estilos completamente diferentes que seguramente habrían supuesto dos destinos completamente distintos en Estocolmo. Tras unos minutos de infarto en los que la tensión se respiraba en el aire del Suurhall, los presentadores anunciaron el resultado final y la euforia del público se desató tras conocer el nombre del vencedor: Jüri Pootsmann a Eurovisión. La gala se cerró, como no podía ser de otra manera, con la actuación del flamante vencedor del Eesti Laul y su tema Play, que sigue la estela dejada por sus predecesores al tratarse de un tema que destaca por su minimalismo y su elegancia. Así pues, se cierra un ciclo, y es que una vez más Estonia apuesta porque menos sea más en Eurovisión.