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Eurovisión, musicalmente sin ton ni son

Dani3Si hacemos una búsqueda en google sobre los festivales de música más importantes del mundo encontraremos Rock in Rio, Coachella, Glastonbury, Tomorrowland incluso el Festival de Música Sacra de Fez. Los españoles también se encuentran entre los más importantes destacando el Internacional de Benicàssim, Sonorama, el Bilbao BBK o los barceloneses Sónar y Primavera Sound. Todos ellos cuentan con un gran cartel de artistas de primera línea y son una clara influencia de lo que pasa en la música actual. Quizás no he conseguido investigar con detalle pero dudo que en esos carteles podamos ver a algún participante de Eurovisión de los últimos 20 años, quizás ninguno de toda la historia del Festival, un Festival que por cierto no aparecía en ninguna de las listas consultadas; de hecho no conseguí encontrar ningún listado con los festivales de canciones más importantes del mundo, aunque el primero en mencionarse era Sanremo y más adelante se podía ver algún artículo sobre Eurovisión.

rollingstones_2372801bEn cuanto a tendencias musicales e influencias hay que ser realistas, Eurovisión está condenada al ostracismo. No pongo en duda el éxito de audiencia o de programa de entretenimiento, su triunfo como espectáculo televisivo es contundente pero en cuanto a lo musical se refiera sus resultados generales son un fracaso. Euphoria puso fin a casi cuatro décadas de ausencia en las grandes listas de ventas a nivel mundial, a pesar de todo Loreen tuvo una acogida bastante discreta en Estados Unidos y tras su Euphoria de Loreen poco o nada se ha oído musicalmente hablando. Los últimos grandes éxitos del festival son Eres Tú de Mocedades y Waterloo de ABBA, a estos últimos les siguió una carrera internacional marcando el ritmo de una generación en la época dorada de la música disco. Anteriormente quedaban el Congratulations y el famosos “Volare” de Domenico Modugno, y es que mientras en Europa triunfaban los Rollling Stones o los Sex Pistols en Eurovisión lo hacían el La La La o el Hallelujah.

larafabianNo se puede negar que grandes estrellas como Celine Dion o Lara Fabian han pasado por Eurovisión, lo que no implica relacionar su éxito con su paso por el Festival, ambas triunfaron mucho más tarde en 1992 y 1997, mientras que sus canciones eurovisivas apenas tuvieron impacto, ni tan siquiera en los países que representaron.  En la última edición del festival la historia parece repetirse, Conchita Wurst sigue de gira por los orgullos gay del mundo pero nada de sabe ni de su carrera musical, de hecho si se pregunta al público general el nombre de la canción ganadora pocos serán los que recuerden su nombre. La excepción parecen haberla puesto los Common Linnets que si que han sonado el alguna que otra radio y se han conseguido meterse en varias listas de ventas, pero hoy también viven en el olvido del gran público que consume música, de la gente que por el contrario si que acude a los grandes festivales de música sin tener que pagar precios desorbitantes por ver el evento desde la fila 168 un evento que además está puramente hecho para la televisión sin ofrecer la magia de un directo en un concierto.

DustinTheTurkey460Seguimos rasgándonos las vestiduras cada vez que los grandes de la música actual deciden declinar su participación en el festival. ¿Les compensa realmente? No creo que compartir escenario con las abuelitas rusas, el pavo Dustin o Rodolfo Chikilikuatre sean el mejor aliciente para la carrera de un cantante al que las cosas les van bien, en cambio si les ofrecen cantar el los MTV, Grammy o asistir a un gran festival como los que mencionaba anteriormente, acudirían encantados. Necesitan parar su agenda durante dos semanas entre ensayos, ruedas de prensa (en las cuales la prensa acreditada se compone de seguidores) y otros por menores. Para un concierto no necesitan ni dos días de ensayos por que entiendo perfectamente su postura.

 

Para ello la UER tiene que dejar de dar prioridad a la cantidad en lugar de la calidad, contactar con las discográficas más importantes e intentar involucrarlas a la hora de aportar artistas para que a través de Eurovisión promocionen sus nuevos trabajos. Eurovisión tiene que comprometerse en asegurar proyectos musicales, giras, promoción y presencia en los medios ya sea a nivel regional o europeo a sus participantes, intentar hacer de las canciones participantes auténticos éxitos.

A la hora de elegir compositores, implicar a los grandes autores para que escriban piezas exclusivamente para el festival, dejar de lado las “suecadas” de cada año y los autores que mandan sus canciones enlatadas a todas las cadenas que se lo permiten por si la flauta sonara, canciones hechas exclusivamente para un público eurofan y con un corte excesivamente festivalero.  Temas deja vu que se limitan muy desacertadamente, descaradamente y sobre todo demasiado tarde a imitar a otras canciones en lugar de buscar proyectos nuevos en los que prime la originalidad. Al final tenemos las mismas canciones año tras año, temas que carecen de personalidad más aun cuando ahora todos se interpretan en inglés, en muchos casos metido con calzador, amputando el caracter regional y el alma autóctona que ha identificado a Eurovisión durante tantos años.

El sistema de votación que en Viena cumplirá 40 años tampoco ayuda a sacar el festival de su inmovilismo. Un sistema que antaño daba emoción al concurso en muchas ocasiones pero que actualmente no deja de ser un coñazo previsible donde todo el pescado ya se ha vendido a mitad de la votación. Los jurados tampoco son nada representativos de las tendencias del momento ni son expertos en el mercado musical, la cosa ha cambiado en los últimos años pero aun así se echa de menos un jurado de gente que sepa lo que se lleva y lo que se va a llevar. La voz del público queda más que asegurada con el televoto, pero los jurados expertos tendrían que estar formados por directores de discográficas de primera línea, compositores de prestigio, letristas, arreglistas y a la hora de juzgar un buen espectáculo, escenógrafos.

El resultado final de Eurovisión tiene un solo ganador, muchos perdedores y varios humillados en la zona más baja de la tabla. ¿No convendría cambiar la manera de otorgar premios en Eurovisión? El Festival podría limitarse a comunicar al ganador, otorgar un segundo y tercer premio. También podría haber premios a mejores intérpretes, compositores, premio especial de la prensa, del público, del jurado.  En resumen una forma diferente de premiar a todos los participantes en una gala con menos circo y purpurina, y más calidad musical en directo.

En lugar de dos semifinales y una final, los artistas podrían actuar durante tres días en tres galas diferentes en las que tengamos tiempo a conocer más de ellos y finalmente poder tener una gala final con una entrega de premios en la que actúen los ganadores de las diferentes categorías.

Eurovisión necesita cambiar el chip drásticamente si realmente busca hacerse un hueco en la agenda musical, atraer al gran público y ser capaz de lanzar carreras musicales. No niego su gran éxito a nivel de programa de entretenimiento, pero va siendo hora de hacer del festival una fábrica de futuras estrellas.